lunes, 9 de marzo de 2009

Una pasajera perdida

Esto no tiene cura, realmente, la ciudad sigue igual. Parchada por la visita de un príncipe y su pirichacha, exsuda meados en cada esquina, de lo más profundo de su interior exsuda la esencia melancólica de este transeúnte porteño, evaporándose en dirección al mar, donde van a suicidarse sigilosamente todas nuestras expectativas. Más allá en ese horizonte desconocido y tan manoseado, flotan diluidas todas mis ideas, cada una, las tengo contadas. Todas proyectadas en ese plano ancho y ondulado se estiran como una caluga duuuuulce hasta deshacerse por completo. Por eso ya no voy a la orilla. Por eso le doy la espalda a ese mar mentiroso que promete mucho y no cumple nada. Abierto de extremo a extremo invita a perderse en las posibilidades de un futuro misterioso que jamás llega. Por eso ya no voy más, me bajo del bus y me meto por la primera tapa que pillo suelta en la calle.

lunes, 27 de octubre de 2008

Un viaje

La mente se aclara en los lugares más insospechados. A veces en el tumulto pegajoso de la vuelta a casa, en el bus, por las tardes... a veces ese tumulto parece ser el coro de consejeros anónimos que ofrecen la más sincera ayuda. A veces la mente cobra lucidez y entiende que lo que se debe hacer es aquello que se debe hacer, no hay más que escuchar el silencio camuflado y mirar por el pequeño rectángulo de ventana que sobrevive a toda clase de auto adhesivos tarifarios.
Hoy viajé de un punto a otro con la cabeza pegada al vidrio, con los anteojos puestos, mirando la muralla de la autopista. Escuchando las mismas canciones de siempre, con la misma ropa de siempre. A veces la vida es tan obvia y majadera.

Sinceramente hay ocasiones en que no tengo ganas de bajarme de esa micro, nunca, jamás, de los jamaces..

viernes, 3 de octubre de 2008

El figurante borroso


-A veces esa suprarealidad emerge de las profundidades de lo evidente, sabes?-

-Ah, por supuesto, claro que no se puede confiar en la suerte para poder toparse con uno de esos maravillosos momentos, creo que hay que estar en constante vigilia, no crees tú?-

(guarda silencio y no contesta nada, mirando hacia el frente)

-Porque de qué otra forma puede uno aferrarse a esa realidad, sabes... esta vida es como una costra que jamas ha de caer, la carne viva permanece oculta, y con ella, ocultos también quedan los misterios más hermosos, más vívidos... más...

(es interrumpido por su interlocutor que siempre mira en la misma dirección)

-Te lo perdiste otra vez, Maurice. Acaba de pasar por tu lado y te lo perdiste. Debes prestar menos atención a tus pensamientos, Maurice. Debes prestarle más atención a tu alrededor; y, menos a tratar de entenderlo. Esperemos a ver si pasa de nuevo.

-Está bien, pero avísame para la próxima ocasión que se presente-

-No, debes verlo por ti mismo. Creo que no lograrás verlo si lo anuncio, ahora pon atención-


jueves, 10 de julio de 2008

Al-Calino


Alcalino nos guiaba a través de las rocas, sabiendo que había que llegar a alguna parte, yo ya me sabía el camino más o menos bien, así que me sentía parte del equipo de guias, que éramos entonces alcalino y yo. El tercer individuo nunca había estado en esa isla, así que no le quedaba más remedio que seguirnos a nosotros dos. Con alcalino fue lo mismo que con todos los amigos que encuentro en esos sitios desolados, se acercó y me miró con la confianza que sólo un extraño puede ofrecer. El si que conocía el camino de memoria y me imagino que realiza ese mismo recorrido varias veces a la semana, no necesariamente con otras personas, pero de alguna forma le gusta guiar. Tal vez se guía a sí mismo. Los demás lo odian, no sé que tendrá su Ph pero en cada esquina pandillas lo sometían, y el pobre tenía que salir corriendo para no perder la vida. Nosotros lo mirábamos hasta con risa, porque no entendíamos como alguien podía ser tan desafortunado. Porqué lo odiaban tanto. Hasta los más débiles eran una amenaza para él. Entonces me di cuenta que era un extraño en su propia tierra. Que sólo podía sobrevivir solo. Sin compañía de nadie más. Nadie lo iba a defender nunca de las injusticias y de las azarosos ataques que se le ponían en el camino cada vuelta de esquina.
Llegamos a una parque abandonado al que nos condujo. Estábamos cansados y ya era hora de irse. Un rayo de sol iluminó su cara y me miró sin mirarme realmente, yo le devolví la mirada sin querer mirarlo tampoco. Estábamos cansados los dos. A veces se levantaba y caminaba sin sentido dando vueltas, oliendo el aire o tal vez intuyendo la próxima parada. De todas formas todo siempre se reducía a un escape, todo en esa isla al final se reducía a eso, escapar o morir, en cualquiera de los sentidos de esa palabra. Ya era hora de partir.

Cuando ya habíamos llegado a la plaza para tomar el bus de regreso, alcalino desapareció de pronto, nos dejó sin mirar atrás, buscando sombre entre otro grupo de hombres que estaban sentados en una banca no muy lejana. Apareció el bus y partimos. Miré hacia atrás a ver si lo pillaba por última vez, pero ya había desaparecido tras algún grupo más interesante... solo, cansado, con hambre, con sueño, huyendo de algunos, tratando de conciliarse con otros.
-Seguro fue el último de su camada- pensé.



lunes, 16 de junio de 2008


El perro me mira desde la calle hacia mi tercer piso. Le silbo y apenas mueve las orejas, no sé si realmente me escuchará, pero yo quiero creer que sí y me veo sorprendida en un pensamiento tan optimista como este, con tanta fuerza y seguridad, en creer que el perro me mira a mí y me escucha a mí, desde allá afuera en la calle. Pero vuelvo la cabeza hacia la ventana y ya no está. Ahora hay un hombre en una camioneta que lee el diario y me mira a veces, y no quiero que me mire. Entonces cierro la cortina para no verlo más. Yo sólo quería algo de magia en esta ciudad.

domingo, 6 de abril de 2008

Super Dúper


Adelanto de la temporada Primavera 2006, está un poco atrasada, pero igual. También estarán Alcalino 2008 y sus aventuras perrunas: El perro más perdedor de todo Quintero, y probablemente de todo el mundo también.

martes, 22 de enero de 2008

4 formas de despedida y una queja.

Encontré tu cadáver, al fin.


Encontré tu cadáver, estaba destrozado en el suelo a un costado de mi cama. Me había cansado de buscarte, y claro, apareciste cuando ya te había olvidado. Pensé en ti durante algunos días después del hallazgo. Quería agradecerte por haber aparecido y desaparecido así de mi vida. Fue un círculo perfecto y creo que algo tuve que ver con eso. Creo que sí puedo ser parte de este monstruo redondo en el que vivimos después de todo.

Encontré el problema. Estaba ahí flotando en el aire con toda su tontera y toda su estupidez motora. Te odié desde el momento en que entraste a la habitación. Causaste mi repulsión instantánea.


Encontré tu cadáver. Cuando desapareciste no pude dormir, sabía que estabas en alguna parte, en algún rincón debías estar quieta, esperando la calma. Pero ahora creo que estabas agonizando. No sé qué podría decirte. No estoy feliz de que estés muerta, pero sí aliviada de haberte encontrado. Es mucho peor la incertidumbre, dicen todos. Pues vaya que tienen razón. Estabas en un rincón de la pieza, en la orilla de la cama. La estela dorada a tu alrededor quedó impregnada un tiempo en las baldosas celestes. Quedaste destrozada en varias partes, una grande y pequeñas islas a tu alrededor. Pequeñas islas de ti misma, doradas islas de muerte.


Es necesario decir que este supuesto paraíso no es ningún trópico, es un ártico maldito que se empeña en hacerme desaparecer de las memorias de mis enemigos. Es tan triste cuando te olvidan hasta tus propios odios, no hay más batallas. No tengo nada de nada. Tan solo el macetero vacío lleno de polillas muertas, que han fundado un parque del recuerdo entre ellas, tan solo para hacerme sentir más miserable. Formando sindicatos a mi espalda, escondidas en mi armario, conspirando secretos planes, mientras danzan su trance de adoración a general electric.
Ahora la vida es una silueta marginada, que se pega tras las sábanas mojadas que lavo y cuelgo en mi patio de vez en cuando, cuando las sábanas están ásperas y hasta mi agrio corazón es más suave que el algodón estampado. En esos días de colgar ropas, siento que cuelgo algo más al viento que me deja blanco de todo cuervo, de todo cuervo.

domingo, 9 de diciembre de 2007

La escena del crimen


No alcancé a pagar las cuentas otra vez. Estoy sin luz, sin agua, ni gas, ni teléfono, ni t.v cable, ni me llega el diario, ni la leche, ni el agua soda, ni el cartero me entrega mis cartas ya ¿Estaré muerta acaso? Hace tiempo que no alcanzo a pagar las cuentas, a lo mejor morí atropellada en el entretanto de pagar una y otra... y aún no me he dado cuenta.

O tal vez no, tal vez sigo viva y atrapada en este lugar, yendo de un lado para el otro, sin saber exactamente quién soy, queriendo ser la dueña de casa que describí. Tal vez me perdí entre la multitud y ahora no encuentro el camino de regreso. Y sigo usando este uniforme porque es lo único que tengo en este mundo, tal vez la gente piensa que soy una más de ellos. Y me he ido auto-convenciendo que realmente soy lo que este traje dice que soy. Pero ya estoy cansada de tanto andar, de dar tumbos por tantas partes sin saber realmente nada

¿Tendré algún grado de demencia, sufriré de alguna terrible enfermedad y no lo sé?

Sería mejor desaparecer del todo, sin dejar rastros, morir aplastada por una gran muralla invisible para que todos crean que fue sólo un ataque. Pero tal vez nunca me encuentren, no valdría el esfuerzo de construir mi gran muralla, si finalmente no será necesario morir, ¿es que acaso alguien me está buscando?

Tal vez soy tan sólo un pensamiento que alguien dejó escapar para librarse de la culpa.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Las abejas lo hacen...


Sobre una flor, en público a pleno sol...
Hay que amar o si no se atrofia todo dentro de uno. No es un gran descubrimiento, pero pocos los practican en realidad. Es un estilo poco a la moda, demasiado complejo dicen algunos. Cole Porter lo sabía... por eso escribió la canción.

Bueno y si no se van a la porra.

Una tremenda polilla ha entrado en mi habitación, es gorda, asquerosamente gorda y se mete dentro de la pantalla de la luz, choca, se sale y luego se vuelve a meter. Es absurdamente gorda. La odio. Ahora ya no está, seguramente está poniendo sus asquerosos huevos en mi valiosa ropa. En mi preciosa ropa. No tengo problemas con las abejas, me caen simpáticas. Pero las polillas gordas me dan asco. Las pequeñas me dan lo mismo, hasta me caen un poco bien. En otros países las fríen y se las comen. Qué bueno. Las gordas digo yo, las chicas no merecen el esfuerzo. Ahora debo ir a acostarme y me voy a encontrar a solas, el televisor, yo y la polilla gorda. Eso es lo malo de habitar las alcantarillas. Un poco de luz y se cuelan para llegar hasta mi preciosa pantalla, mi valiosa pantalla de mi preciado televisor. Cochinas polillas. Palometas les dicen en otros lados creo?, No, no era palometa, eran palomillas? O algo así. Mariposas nocturnas también, parece. Qué descaro, si yo fuera mariposa me sentiría terriblemente menoscavada. Esperen... creo que ahí está, la he escuchado ... por aquí anda...

... he vuelto, no había nada. Pero me duele la cabeza asi que me iré a la cama. Buenas noches. Ojalá que no sean atacados por las polillas. Mátenlas cuando tengan la oportunidad de hacerlo. ¡No se arrepentirán!

domingo, 14 de octubre de 2007

A que tú no sabes...

Mira, yo a veces me invento esos recuerdos de pacotilla porque se me hace que voy a funcionar mejor, pero la verdad es que me dejan con un resabio amargo en la boca. Y siempre caigo en el jueguito de la ensoñación sobre tiempos pasados -falsos- mejores. Y la cosa es que al final termino despreciando mi humilde infancia solitaria (que te apuesto que es tantísimo mejor que varias de las que yo he oído hablar). No es que quiera jactarme -una jactancia media enfermiza encuentro yo, por eso no la quiero- de haber sido una pobrecita niña, porque mientras fui niña, fíjate que lo pasaba bastante mejor que cuando crecí y pude tener acceso a todas esas experiencias de gente mayor. Por eso terminé metida acá. Buscando lo que había perdido hace años ya, cuando era tan niña que un día era eterno y una tarde era terriblemente larga que la leche (el vaso o en mi caso, jarro de leche con chocolate, té o café y el pan con algo que me daban de once) era la separación elemental. Después de eso había que aprovechar al máximo los últimos momentos de juego porque se venía la cepillada de dientes y la cama y en mi caso, las tareas. Era el momento de reflexión por excelencia: Quedó bonita esa torta de barro, cómo podemos mejorar la casita armada de palos y frazadas, de qué se me puede enfermar la guagua ahora... las hortensias podrían ser coliflores y los pétalos de rosas, rodajas de tomate para la comida de a mentiritas.

Y realmente éramos brillantes.

Y de vez en cuando veía las nubes pasar recostada sobre el techo y el misterio de todas las cosas secretas que ocurrían a mi alrededor me parecía un chiste, pues yo sentía saberlo todo y nada me parecía demasiado extraño como para no creer en su existencia.
La familia se desmoronaba una y otra vez y los días venían una y otra vez, entonces nada me parecía particularmente terrible.
Ahora los días prácticamente ni aterrizan cerca mío y todo me parece terrible. La noche se ha estacionado de forma permanente allá afuera. Los recuerdos de pacotilla se han convertido en una adicción y me he olvidado de todos los momentos reales y en lo que realmente me iba a convertir antes de llegar a ser esto que soy ahora. Así que no te recomiendo que sigas fantaseando con aquello que nunca tuviste porque seguramente ni lo necesitabas.

viernes, 7 de septiembre de 2007

La actriz secreta



-Realmente debería estar filmándome acá- pensaba ella. -es una pérdida de película... si yo la hubiera dirigido, habría caminado por acá... luego me hubiera sentado en la arena y....- decía ella en voz alta. El tema de la película era bastante melancólico y a ella no le cabía en la cabeza que desaprovecharan esas nubecillas volantes que invadían la playa; no había nadie más alrededor que la maquilladora y la directora de arte, que eran las únicas, junto al productor, que parecían apreciar la bruma matinal.

-Realmente deberían estar filmándome acá... si de mí dependiera, me habría puesto justo en esa curva... Dios mío, es tan angustiantemente hermoso-

La maquilladora desde lejos le gritaba que regresara al set, debía recojer sus cosas, pues la filmación se ha suspendido por el "mal" clima.

viernes, 10 de agosto de 2007

Tú, insoportable ser de mercurio.

...Tal vez porque soy una perdedora de tomo y lomo y tú eres un ganador auto-negado. Renegociando por siempre una condonación de tu inmensa deuda de auto-amor...

Era así?

Que siempre vengo a hablar de
ti y termino hablando de mí, cuando no es todo más que un chiste y digo... claro eres tú. Como si fueras otro, y no eres más que yo, disfrazado de tú. Eres mi más frío espejo. Me pregunto a veces... qué estarás pensando, cuando involuntaria-mente dibujas escenas secretas en tu cabeza, escenas privadas que no son más que mis propias escenas privadas también. Y no importa. Porque somos cerdos y comemos de todo.

Esta noche apunté una cita con un ser angelical que me dijo que lo reconocería por su falta de criterio y sus pésimos modales. Bendito! -exclamé yo- Así como podría confundirte con otro...

Entonces tendré que vestir a mi espejo de gala... ponerle todos sus moños, agraciar mis muecas, desinflamar mis párpados. Y estaré sentada otra vez acá, hablando contigo, que no es otro más que yo, deformado por la mala calidad de mi espejo... Yo... tu insoportable ser de
saturno.

(textura imaginaria de fondo: el terciopelo gastado de un sillón viejo.)

domingo, 5 de agosto de 2007

Aquí, adentro, en el centro.


Los posillos contienen algo más hoy que cereal y leche. Las fantasías futuristas yacen latigudas y blanduchentas y se desarman en la blanca sangre igualito que en mi cabeza. Alta intolerancia a la lactosa y a la frustración. El olvido es un aditivo tentador... sacarina para el corazón.

Tal vez porque somos perdedores ilusionados con la idea que la vida nos iba a dar un premio de consuelo.

Tal vez porque mi silencio suena a misterio, a monasterio abandonado a calvario voluntario.

Tal vez porque no hay preguntas para estas respuestas es que sigo inventando historias.

(sonido imaginario de fondo: By this river, de Brian Eno)

martes, 24 de julio de 2007

Lo que hecho de menos


Algunas veces ella, sí ella misma la de arriba, me mira con esa misma mirada, como exigiendo la respuesta a algún misterio terrible la cual sólo yo conozco. Y luego se vuelve a mirar lo que sea que esté mirando.
Hay gente que a veces me la recuerda. Me miran de la misma forma esperando un momento casi epifánico. Las pocas veces que he subido a la superficie lo he hecho por nada puntual, tan sólo para ver el mar y las montañas sin las rejillas de por medio. Para mirar a la gente o tomar el sol. Pero nunca falta esa gente que me mira con esa mirada y ya no me queda más remedio que volver la vista hacia otro lado, como hacia dentro mío y preguntarme qué es lo que buscan...

Ya me quedan pocos minutos y no traje más plata. Si usted es amable, podría tirar de vez en cuando unas monedas a alguna rejilla de la calle, así puedo venir al cyber a contarle lo que me pasa.

A propósito de nada, el otro día subí, hace tiempo, mucho tiempo que no había subido y qué demonios... estaba en los 80'!! y fue un susto porque un grupo de niñas pasó frente a mí e iban vestidas tan de pantalones flauta y esas chascas glam... igual al final me pierdo todas esas cosas, pero no me arrepiento, porque ya aprendí a vivir de lo poco que tenemos acá abajo.

Y ella ahora que la miro, está bastante à - la - mode...

viernes, 13 de julio de 2007

Silvia Ampuero


Silvia Ampuero no tengo idea cómo luce ni donde nació ni cuándo, ni nada, nada de ella. Tan sólo era el apodo sacado del nombre propio de una persona real, por el cual mi papa me llamaba cuando estaba de un humor más o menos livianito y didáctico.

Habrá algún padre que le diga Alicia a su hija cuando está de un humor especialmente alegre?

Creo que ella era una amiga de él o algo, o tal vez una pinche o amante o Dios sabe quizás qué...
Creo que un apodo debería tomarse más en serio. Hasta el día de hoy no tengo la más remota idea de por qué no me llamaba simplemente Alicia. Y por qué Silvia. Y quién demonios es Silvia Ampuero.

Fin del comunicado.





domingo, 8 de julio de 2007


El telescopio ya no la apunta

porque le dijeron - maraca -

ella ya no es un planeta

más bien una estatua.


Un jarrón

vacío

donde no florece

ninguna planta.